La Gazzetta dello Sport dedicaba ayer una página a Alberto Contador. "Profumo di rosa (perfume de rosa)", era el titular. Italia señala al ganador del Tour como máximo favorito al Giro, como el hombre a batir. Faltaría más. Pero en esas mismas páginas, Gilberto Simoni, doble ganador de la carrera, advertía: "Danilo di Luca y Riccardo Riccó no se lo van a poner fácil". Una frase premonitoria de lo que sucedió en la lluviosa etapa de media montaña de ayer. Di Luca y Riccó atacaron al de Pinto a la mínima ocasión. Contador respondió y, además, escaló a la tercera plaza de la general por el hundimiento, previsible, del alemán Matthias Russ.
Riccó ya había avisado el día anterior: "Podré tender una emboscada, quizá este miércoles...". Y no faltó a su palabra. Ni tampoco Di Luca, que inauguró el combate en el Monte Carpegna, el puerto de categoría especial que se subía a mitad de recorrido. Riccó lanzó su órdago después en Monteleone (a 25 km), en cuya bajada El Halcón Savoldelli también tanteó a Contador en un peligroso descenso. Por si acaso. Los italianos no van a dar tregua al madrileño en su carrera. Y menos en una etapa que discurría por la región natal de Marco Pantani, su último héroe.
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